El medio no es el mensaje, las personas lo son.

Written by on April 3, 2011 in Actualidad, Digital, Marcas, Medios, Opinión - Comments Off
El medio no es el mensaje

Illustration: Oscar Ramos Orozco

Vivimos la economía de la atención. Como economista Herbert Simon escribió en 1971: “En un mundo rico en información, esta riqueza significa una carencia de algo más: la escasez de lo que sea que consume la información. Qué consume la información es bastante obvio: la atención de sus destinatarios”. El problema es que muchos de nosotros aún no hemos decidido lo que a nuestra atención vale la pena.

¿Cualquiera puede reclamar tu atención? En teoría, probablemente dirías que no. Al mismo tiempo, si te preguntan si te estás sumergido en mensajes – emails, DM’s en Twitter, mensajes de Facebook, etc, etc – probablemente dirías que sí.

En algún lugar hay una desconexión. Incluso cuando levantamos las manos con disgusto y declaramos que todo es demasiado, una semana después aparece una nueva herramienta o servicio y nos sentimos obligados a probarlo. Estamos ansiosos por no prestar la suficiente atención, sin embargo, continuamos tomando con entusiasmo nuevas formas de desperdiciar nuestro tiempo.

Entonces, ¿cómo podemos encontrar una manera de gestionar este flujo de comunicación masiva, teniendo en cuenta que el problema de la atención sólo va a empeorar con cada nuevo medio que entra al mundo online?
En realidad, puede ser bastante simple si podemos entrenarnos a hacer caso omiso de los canales, centrándonos en su lugar en las personas con quienes nos comunicamos.
Tratá de dividir a estas personas en cuatro círculos, de esta manera:

Círculo 1: Personas cercanas.
Formado por tu ámbito esencial de personas con las que debés comunicarte. Siempre será una lista muy corta. Pueden ser tu pareja, hijos, hermanos, amigos cercanos, etc. En otras palabras, son personas de la vida. No son clientes, sin importar lo valioso que sean. Los clientes van y vienen, tus personas cercanas no. Siempre dedicás una porción de tu tiempo para comunicarte con ellos, incluso para hacerles saber que estás muy ocupado y solo podés hablar brevemente.

Círculo 2: Personas importantes.
El siguiente círculo es el de personas importantes. Ellos pueden ser clientes, amigos (no tan cercanos), proveedores, compañeros de trabajo, etc. Después de cuidar a tus personas cercanas, hablás con ellos. En algún momento de la vida, y por diversas situaciones, estas personas son más fáciles de pasar por alto.

Círculo 3: Personas que hacen la vida más interesante.
Fuera de los ámbitos anteriores son contactos independientes, pero que proporcionan un valor o significado en tu vida diaria. Pueden ser colegas con quienes trabajás directamente o en algún proyecto en particular, vecinos, profesores, o incluso la mesera que te atiende todos los almuerzos. Las personas de este círculo tienden a moverse de grupo: por ejemplo un profesor quien te da clases un año, al siguiente es probable que no esté presente.

Círculo 4: “Nice tu have”, pero no necesariamente.
Por último, el círculo de las personas con quienes te comunicás porque te proveen un pequeño valor. Gracias a las redes sociales, hay más y más personas que caen en esta categoría. Puede ser divertido pasar el tiempo intercambiando opiniones e información con la gente en este ámbito. Casi se pueden sentir como amigos. Sin embargo, si encontrás que estás dedicando más tiempo de atención con ellos que con la gente en los primeros tres círculos, es necesario cambiar las cosas – al menos hasta que sientas que tenés control sobre el volumen de comunicación que dedicás.

Sentate con una hoja de papel y dibujá círculos concéntricos con estas cuatro categorías, con “personas cercanas” en el centro y “nice to have” en el anillo exterior. Luego llenalos con las personas de tu vida. También querrás etiquetar a cada persona con el importe estimado de tiempo que pasás comunicandote con ellos. Si encontrás que estás pasando más tiempo con la gente en el ámbito exterior y menos con la gente en el ámbito interno, sabés que necesitas re-pensar tus tiempos de atención.
Finalmente, dibujá un pequeño círculo en el centro. Esa es la cantidad de tiempo que pasás con vos mismo – ya sea pensar, relajarte, aprender, o lo que sea. Si encontrás que te dedicás poco tiempo, también deberías re-evaluar tus prioridades.

Ahora bien, saliéndonos del ámbito personal y focalizándonos en nuestra tarea profesional. ¿Cómo pensás que una marca puede entrar el cículo de atención de las personas? ¿Difícil no?

Artículo original escrito en The 99 Percent por Bernie Michalik.
Bernie Michalik
is an technical consultant, writer, and speaker based in Toronto, currently working for (and following the social media guidelines of) IBM.

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