Entonces, para eso servía realmente Twitter. Para eso también servía Facebook. Para tumbar gobiernos malditos. Sólo para eso.
La catástrofe de Japón demuestra los límites y alcances finales de los medios electrónicos de conectividad masiva (redes sociales).
Porque es evidente que, cuando las redes sociales (Twitter y Facebook básicamente), son usadas como en Túnez o Egipto, para voltear gobiernos, su uso y utilidad aparece retratada en forma constante por los medios. “The Facebook Revolution”, decía un titular; y “El rol de las redes sociales en la revolución”, decían centenares de otros.
Pero no hubo menciones a ese uso durante las horas y días después del tsunami en Japón. Nada sobre los websites como I’M LOOKING FOR SOMEONE – I HAVE INFO ABOUT SOMEONE, o las horas extra trabajadas por los empleados de los Apple Store de Tokyo, para permitirle a la gente usar sus computadoras para buscar info o enviar mails y permitirles cargar gratuitamente sus iphone.
No hay mención alguna sobre el uso de Twitter por los rescatistas japoneses (#usarjapan), USAR significando Urban Search And Rescue, ni de las empresas usando LinkedIN (viste que para algo servía?) para unir a su staff, enviarles noticias sobre sus salarios y volver rápidamente a la productividad, tan urgentemente necesitada.
“Todos saben que en un mes Japón está funcionando de nuevo”, decía una argentina que trabaja en una empresa de tecnología en Corea.
Lo que nadie dice es cómo.
Bueno, así.






