– Buenas noches damas y caballeros, disculpen la hora para haberlos convocado de urgencia. Hay café y anfetaminas para quienes lo deseen en las bandejas, tambien revistas eroticas y de entretenimiento general.
La razón de esta convocatoria urgente es transmitirles información sobre la bomba de estupidez arrojada la semana pasada en las oficinas de la empresa UL en la zona norte del Gran Buenos Aires.
El efecto ha sido devastador y aún mas inesperados son los resultados, que han paado del dominio psicológico-cognitivo al físico.
Gracias al compuesto pelotudinxx que le hemos puesto a la bomba en cuestión hemos logrado la introducción en el mercado cuyas funciones nadie conoce y cuyo nombre nadie puede ni siquiera pronunciar.
Los que pensaban -y con esto me refiero a usted, científico aleman que gusta de comer salchichas crudas y a usted, señorita analista de sistemas con cara de enjuta pero amante de la doble penetración-, que el nivel de idiotez que podíamos lograr no sería superado deben comerse las palabras y los charts de Excell presentados.
Sí, señores y señoras, ¿lo lo-gra-mos! Hemos llevado a esa gente a un nivel de dislate total que han introducido un producto llamado LifeBuoy (traducido viene a ser una Boya Salvavidas), que ni su brand manager ha podido pronunciar.
Lifeboy, laifbond, laifbuoyb, flaifoub, blaifouf, faifbomb, fifambond, la mierda esa: la gente no sabe como pronunciarlo. Su misma publicidad lo dice: “El jabon que nadie puede pronunciar, ahora en tu farmacia”. El fracaso de esta marca va a ser tan total, que casi compraría acciones de su competencia.
Si se fijan bien, inclusive los efectos se contagian a personas de cualquier origen que toman contacto con la marca. Incluida la locutora, Debora Perez Volpin, cuya lengua -un objeto de deseo para muchos, no es así señorita de pelo cortito que mira con media sonrisa desde esa columna ?- se traba al pronunciarlo y su mano, vean con cuidado el comercial, se agranda e hincha desproporcionadamente al levantar el producto.
Ahora, si, señores ministros, generales, damos por concluida la sesión, sirvanse unos brandys y amarettis y por favor, lavense las manos con jabon. antes de tocar los juguetes que la señorita trae en
Bonsoir.
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