El auto de Pablo Oliver, lleva su pilón de tarjetas de Woonky development y una amplia variedad de discos que se reproducen desde su Iphone. Es muy comodo y más, cuando va camino a un día anormal que apagará la rutina.
Es que el viernes 24 de abril, el trabajo de Woonky tuvo lugar en la terraza del Paseo Alcorta. Poca presión, una mañana de sol que fruncía seños con agrado, mientras el objetivo era generar ideas y conocer a Gastón Quevedo, nuevo integrante que con solo una semana de adaptación, se mueve como viejo conocido.
Entre helicópteros y aviones que aturden a la salida del aeroparque Jorge Newbery, se avanzó y los conceptos ganaron confianza.
Recorridas por el shopping e investigaciones de supermercado, preocuparon a más de un vigilante: no se puede tomar nota en un supermercado. A lo que algún woonkie respondió, solo son unas ideas, maestro.
Al caer el sol, una pequeña visita al Malba seguida de una merienda y discusiones conceptuales. Son diferentes, discuten, buscan acuerdos que fortalezcan las ideas.
Sobre el final, Pablo Oliver vio que su departamento no estaba lejos. No tuvo que alejarse de zona norte para acercar a sus compañeros, suspiró mientras Robert Plant cantaba de fondo.











